Abro los ojos lentamente. Lo cierto es que estoy sorprendida, sorprendida de haber sobrevivido. Aquel coche ha venido hacia mí a tanta velocidad que sólo he tenido dos segundos para darme cuenta de lo que estaba pasando. Sólo recuerdo un golpe, un fuertísimo golpe. Y luego oscuridad.
Enfoco la vista y fruño el entrecejo. Esto no es normal. Veo… ¿el cielo? Me levanto. Estoy en un verdísimo y soleado prado. Me levanto. No veo nada más a parte de montañas tan desiertas como el sitio donde estoy. Definitivamente esto no es normal.
–Clara.
Abro mucho los ojos. Reconozco esa voz; y viene de mi espalda. Me doy la vuelta. No me lo puedo creer. Son ellos: mis padres y mi hermano pequeño. Los ojos se me llenan de lágrimas.
–¿C-cómo…
Ahora lo entiendo. No estoy viva.
–Hemos venido a buscarte, cariño –dice mi padre.
Pienso en mis amigas, en mis abuelos, y en el resto de mi familia. Hace un año perdieron a mis padres y a mi hermano en un accidente de coche, y hoy yo he muerto atropellada por uno… Empiezo a llorar. Mamá se acerca a mí.
–No temas por ellos; el tiempo les curará el dolor. Además, volveréis a veros.
Me abraza, y yo se lo agradezco.
–Vamos.
Mamá me pasa un brazo por la espalda y me guía hasta papá y Luis. Los dos me miran tristes, pero no dicen nada. Y así vamos los cuatro, yo dejándome llevar por mi familia hacia esa luz que veo a una distancia incierta. Pero no tengo miedo, no me siento sola, porque me he reencontrado con ellos, con las tres personas más importantes de mi vida, y ahora también lo serán mucho más allá de ella.
Enfoco la vista y fruño el entrecejo. Esto no es normal. Veo… ¿el cielo? Me levanto. Estoy en un verdísimo y soleado prado. Me levanto. No veo nada más a parte de montañas tan desiertas como el sitio donde estoy. Definitivamente esto no es normal.
–Clara.
Abro mucho los ojos. Reconozco esa voz; y viene de mi espalda. Me doy la vuelta. No me lo puedo creer. Son ellos: mis padres y mi hermano pequeño. Los ojos se me llenan de lágrimas.
–¿C-cómo…
Ahora lo entiendo. No estoy viva.
–Hemos venido a buscarte, cariño –dice mi padre.
Pienso en mis amigas, en mis abuelos, y en el resto de mi familia. Hace un año perdieron a mis padres y a mi hermano en un accidente de coche, y hoy yo he muerto atropellada por uno… Empiezo a llorar. Mamá se acerca a mí.
–No temas por ellos; el tiempo les curará el dolor. Además, volveréis a veros.
Me abraza, y yo se lo agradezco.
–Vamos.
Mamá me pasa un brazo por la espalda y me guía hasta papá y Luis. Los dos me miran tristes, pero no dicen nada. Y así vamos los cuatro, yo dejándome llevar por mi familia hacia esa luz que veo a una distancia incierta. Pero no tengo miedo, no me siento sola, porque me he reencontrado con ellos, con las tres personas más importantes de mi vida, y ahora también lo serán mucho más allá de ella.
Precioso. Me tienes enganchada a tus historias.
ResponderEliminarBesotes!!!