En el último IMM VLOG os dije que había escrito un relato para el foro Edrielle y que había ganado un libro. Además, el autor de este libro (J. J. Lucas) escribió su opinión sobre mi relato. Así que qué mejor forma de estrenar este blog que con eso mismo :)
Sebastián Gollard
Algo parecido a un gruñido gutural me asusta. Viene de detrás de mí. Empiezo a darme la vuelta, temerosa por lo que podría encontrarme; la verdad es que es bastante difícil asociar ese sonido con algo agradable… Y entonces le veo. Es él, pero al mismo tiempo no es él. La ropa que lleva deja ver su piel, que ha adquirido un tono grisáceo y una apariencia de rigidez y falta de hidratación. Me mira con esos mismos ojos azules que me enamoraron en su día, pero su mirada está vacía. Me mira directamente, aunque no creo que me reconozca, al menos no del todo.
–¿Qué haces aquí, Sebastián?
Sé que no puede responderme, no con una frase del todo coherente, pero no está de más hablar un poco con él. Además, no tengo ni idea de qué busca en nuestra antigua casa, y tampoco sé si se ha escapado del centro.
–C-c-asa.
Sonrío débilmente. Si ha llegado hasta aquí es un grandísimo logro, pero espero que no haya venido sin el consentimiento de nadie; y si ha sido así, ¿cómo lo ha hecho? Tiene que ser muy lento, además de nada inteligente.
–¿No deberías estar en el centro?
Su rostro sigue impasible, sin mostrar emociones. Ya sé que es normal, pero echo de menos al hombre activo y nervioso que consiguió conquistarme en pocas semanas.
–N-no g-g-g-sta.
–Pero no puedes escaparte sin más. Allí te cuidan muy bien, y deben de estar preocupados por ti.
Cojo mi móvil y llamo al centro. En realidad no es sólo un centro, es más bien como una cárcel. Allí tratan a los muertos vivientes menos agresivos que tienen posibilidades de reincorporarse a la sociedad; les enseñan a hablar con un poco de fluidez, a caminar más deprisa… a comportarse como humanos, en definitiva.
–Q-q-uiero… aquí.
–No puede ser, Sebastián; todavía no.
–¿Diga?– me contesta una mujer al otro lado del teléfono.
–¿Es el centro de…
–Sí.
–Sebastián Gollard está en mi casa. Soy Julia Albero.
–¿Sebastián? –resopla– Muchísimas gracias, llevamos horas buscándolo. Un segundo, por favor.
No me pone ninguna musiquita, por lo que oigo cómo está hablando con alguien más. A los pocos segundos oigo la sirena de la policía.
–Ahora mismo se lo llevará la policía. Muchas gracias por llamarnos.
Y cuelga. Sebastián todavía me mira. Supongo que está triste, aunque sus ojos siguen sin mostrar emoción alguna.
–Algún día volverás, cariño; pero no vuelvas a escaparte. Lo hacen por tu bien. Te esperaré, lo sabes.
Unos pasos rápidos suben por las escaleras, y después veo a dos policías en la puerta. La verdad es que envidio los tiempos pasados, al menos en el siglo XX tenían puertas que te daban cierta intimidad. Me miran.
–¿Te ha hecho daño?
–No.
Ahora se dirigen a él.
–Venga, Sebas, volvamos al centro. Han estado muy preocupados por ti…
Y desaparecen, llevándose a mi esposo muerto viviente.
Sebastián Gollard fue uno de los mejores agentes de la comisaría del barrio, pero tuvo la mala suerte de ser atacado en el escondite de un grupo de zombis clandestinos…
Opinión de J. J. Lucas
Sin duda, uno de los relatos ganadores por la ternura que destila el escrito aún hablando de criaturas malditas y asquerosas como lo son los zombies. El relato, pese a ser corto, llega a emocionarte al comprobar las reacciones primitivas de Sebastian -llega a recordar a un niño desesperado-, parecidas a las de alguien salvaje que echa de menos su casa, su vida... gran sensibilidad, y logra que una situación "normal" dentro de una situación totalmente anormal -los zombies ingresados en centros, una idea genial- llegue a parecer halagüeña al comprobar la tranquilidad con la que la protagonista se enfrenta a un marido zombie...
Espero que os haya gustado; ¡espero vuestras críticas! (siempre constructivas :P)
Un besazo ^3^
Me ha gustado mucho el texto :)
ResponderEliminarTe sigo en tu espacio personal también.
Besos
Me ha gustado mucho el relato.
ResponderEliminarTe sigo aquí también.
Opino lo mismo que J.J. Lucas, has hecho que un ser repulsivo, peligroso, asqueroso, etc, etc, nos llege a enamorar. Porque es que ¡que ricura! Jajajaja (Nunca he podido decir esto de un zombie, y más con Walking Dead por ahí...)
ResponderEliminar:) Te sigo aquí
Mira que los zombies no me van, porque es que me dan un poquito de repelús. Pero tratado de esta manera que tú lo has hecho... Me has dejado sin palabras. Le has devuelto al personaje zombie la humanidad que había perdido. Muchas felicidades.
ResponderEliminarTe sigo también por aquí.
Besotes!!!
Guauu, me ha encantado guapa!! Muy original lo de los zombis encerrados en centros :)
ResponderEliminarMuaaaak!
Super original...
ResponderEliminardeverias intentar alargar este texto... sería una historia bonita, yo la leería.