No vi cómo se acercaba, pero cuando me tocó el brazo y se acercó a mí... lo percibí todo a cámara lenta. Sin decir nada, acercó su rostro al mío. Poco a poco, cerrando los ojos lentamente, pero con la mirada fija en mis labios. Mi corazón empezó a palpitar con fuerza, como si fuera a salir de mi pecho. Con la mano izquierda cogió mi nuca y me acabó de acercar a él. Nuestros labios se unieron. Todavía no podía creérmelo, todavía tenía los ojos abiertos. Pero después me di cuenta de que aquello era real, de que el chico de mis sueños me estaba besando, tal y como había imaginado y soñado millones de veces. Cerré los ojos y entreabrí los labios, devolviéndole el beso. Puse los brazos por encima de sus hombros y él me cogió por la cintura, estrechándome con fuerza contra su cuerpo. No sé cuánto duró el beso, pero cuando nos separamos los dos respirábamos con dificultad. Estaba monísimo: los labios enrojecidos, las mejillas sonrojadas y sus ojos marrones brillaban.
–Temía que no me correspondieras –dijo.
Cogí su rostro entre las manos y le di un beso corto, pero intenso.
–Y yo temía que esto no pasara nunca.
–Temía que no me correspondieras –dijo.
Cogí su rostro entre las manos y le di un beso corto, pero intenso.
–Y yo temía que esto no pasara nunca.
Que lindo texto! Me encantó! :D
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