21.8.11

Feliz despertar

Abro los ojos con pereza. Una sonrisa se dibuja en mis labios ante la escena que tengo delante. Él, profundamente dormido. Su rostro es inexpresivo, pero todavía recuerdo la noche pasada, la pasión que emanaba de sus labios. Su pelo negro está muy alborotado, y aunque penséis lo contrario, le queda terriblemente sexy. La fina sábana de color azul oscuro le cubre el cuerpo de cintura para abajo, por lo que puedo admirar sus fuertes y marcados músculos. Con la yema del dedo índice de la mano derecha trazo un camino que va de los pectorales a los abdominales, para luego volver a subir y tocar sus brazos. Parece que todavía noto cómo estrechan mi cuerpo desnudo.
Subo la mirada y veo que sus oscuros ojos marrones me están observando.
–¿Te he despertado? –le pregunto.
–Firmaría para despertarme así cada día.
Sonrío con timidez, aunque estoy rebosante de felicidad.
Me acerco a él y le doy un corto beso en los labios. Sin duda, él esperaba más. Me separo de él, pero me coge por la cintura y me acerca otra vez a él. Le doy otro piquito. Frunce el ceño. Ante esa expresión no puedo evitar reírme. 
–Con que esas tenemos, ¿eh?
En un momento me pone de barriga hacia arriba e inmoviliza mis brazos a cada lado de mi cabeza poniéndose encima de mí. Su sonrisa es pícara. Le saco la lengua. Se abalanza sobre mí y atrapa mis labios con los suyos. El beso es feroz y ardiente. Acaba por soltarme las manos y yo las utilizo para estrecharle contra mi cuerpo. Respiramos con dificultad. Separa su rostro del mío, sonríe y se levanta de la cama.
–Eso sí que es torturar –y se ríe.
Me levanto de un salto y me cuelgo de él como si fuera un koala. Pierde el equilibrio y caemos encima de la cama, riéndonos a pleno pulmón.

Sí, sin duda firmaría para que cada mañana fuera así.

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