Me he levantado con muchas ganas de afrontar todo lo que se cruzara por delante de mí. Pero mi día pronto se ha apagado. He entrado a la cafetería de cada mañana y le he visto. Con una chica. Abrazados. Sí, sé que hace tiempo que son amigos, pero les he visto de tal forma que me he preguntado: ¿es posible que sean algo más?
Un pedacito de mí se ha roto en mi interior. Y sentirme así me ha sorprendido a mí misma, porque, sinceramente, no sabía que él todavía significaba eso para mí. Hace unas semanas sí soñaba despierta con llegar a ser una buena amiga suya y poder aspirar a ser algo más. Hablamos a menudo y le he pillado algunas veces mirándome… pero ahora creo que todo eso es humo, que todo eran imaginaciones mías, que sólo en sueños podré estrecharle entre mis brazos y probar sus labios.
Entonces ella se ha ido y él me ha saludado. Como siempre, pero esta vez he sido testigo de algo que me ha entristecido demasiado. Sin embargo, creo que no ha notado nada. Si en algo soy una experta, es en ocultar mis sentimientos. Hay que ser muy buen observador para darse cuenta, y él no lo ha hecho. No he notado nada en su rostro, sólo la cara simpática de siempre y en la que sueño peligrosamente a menudo.
Qué bien, ¿no? Hace días que él sale en mis sueños, no le doy la mínima importancia, y después de ver esa imagen es cuando me doy cuenta del significado de todo.
No le he olvidado, y me doy cuenta ahora porque le he dado vueltas al asunto durante todo el día. Qué asco.
Un pedacito de mí se ha roto en mi interior. Y sentirme así me ha sorprendido a mí misma, porque, sinceramente, no sabía que él todavía significaba eso para mí. Hace unas semanas sí soñaba despierta con llegar a ser una buena amiga suya y poder aspirar a ser algo más. Hablamos a menudo y le he pillado algunas veces mirándome… pero ahora creo que todo eso es humo, que todo eran imaginaciones mías, que sólo en sueños podré estrecharle entre mis brazos y probar sus labios.
Entonces ella se ha ido y él me ha saludado. Como siempre, pero esta vez he sido testigo de algo que me ha entristecido demasiado. Sin embargo, creo que no ha notado nada. Si en algo soy una experta, es en ocultar mis sentimientos. Hay que ser muy buen observador para darse cuenta, y él no lo ha hecho. No he notado nada en su rostro, sólo la cara simpática de siempre y en la que sueño peligrosamente a menudo.
Qué bien, ¿no? Hace días que él sale en mis sueños, no le doy la mínima importancia, y después de ver esa imagen es cuando me doy cuenta del significado de todo.
No le he olvidado, y me doy cuenta ahora porque le he dado vueltas al asunto durante todo el día. Qué asco.

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